El papa León XIV, si ese curita que fue obispo de Chiclayo y que estuvo por Abancay y que ahora viste sotana blanca y es líder del mundo católico, escribió una encíclica. Sí, es una palabra que no suena bonito, lo se, suena a tarea del colegio, de esas que no llaman la atención, pero ¡que cosa más interesante!
Se llama Magnifica Humanitas y habla de la inteligencia artificial. Si, el Papa hablando de algoritmos, de robots, del futuro. Si eso no te despierta la curiosidad, mejor cierra esta página y vuelve a ver gatitos en YouTube.
¿Sigues aquí? Que bien. Porque la cosa se pone buena.
Lo primero que hay que decir es que León XIV no cayó en ninguna de las dos trampas baratas, que uno suponía, o por lo menos yo, que iba a encontrar. No dijo «la IA es el demonio, quemen las computadoras». Tampoco dijo «qué belleza tecnológica, Dios bendiga a Silicon Valley». Dijo algo mucho más interesante. Dijo que las máquinas tienen el rostro de quien las hace. Que el problema no es el algoritmo: el problema somos nosotros.
Que en este preciso momento, sin que nadie nos haya preguntado formalmente, la humanidad está eligiendo entre construir una torre similar a la de Babel —enorme, brillante, impresionante, y destinada a derrumbarse— o algo más parecido a un hogar donde quepamos todos.
Habla también del trabajo que desaparece. De la verdad que se ahoga entre fake news y redes sociales. De la libertad que se nos escurre entre notificación y notificación. De los pobres que se quedan fuera de la gran fiesta digital mientras cuatro personas acumulan datos como antes se acumulaban reinos.
Y habla de las guerras. Con nombre. Sin eufemismos. Sin diplomacia de cartón.
¿Y qué propone? ¿Qué salida encuentra este hombre que desde Roma mira el mundo y decide escribir en lugar de callar?
Eso, amigos, tendrán que descubrirlo ustedes. Pero para mi, este es el sacerdote, el líder que me gusta.
Porque hay cosas que no se cuentan. Se leen.
¡Es gratis! Está en español. Y tiene el raro valor de tratar al lector como alguien capaz de pensar.
En estos tiempos, eso ya es casi un milagro.
🔗 https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html
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